Que comience el vals

Título: Juan de este mundo

Autora: Marisa Pérez Alonso

Ilustrador: Sebastian Dufour

1° premio_Juan de este mundo_Marisa Perez Alonso

Esta obra de Pérez Alonso apuesta por lo distinto. Su prosa poética –desde el inicio al fin– hace que el ritmo fluya despacio. La historia se despliega como un vals, donde los personajes interactúan casi sin la necesidad de entablar diálogos.  Es tan visual que no sería difícil adaptarla al cine mudo. Llena de recursos retóricos –aunque mayormente muy simples para que puedan entender los chicos– la historia va transcurriendo en cámara lenta. Repeticiones, anáforas, paralelismos, sinécdoques, metonimias, metáforas, preguntas retóricas se van entramando hasta montar un cuento melancólico, como suelen ser los de inmigrantes.

Juan de este mundo tiene muchos nombres. A veces es Corto y Bien Educado. O Considerado, Impaciente y Misterioso. Solitario, Famélico, Puro Asombro. Puede estar Desconcertado, Pobre, Encadenado pero finalmente  conseguirá ser Feliz. Juan Juntamilagros. Juan es Andariego. Juan es Optimista y Soñador. Y así es la historia de su vida, como un relato onírico: con dejos surrealistas y el eco de los cuentos de hadas (no faltará el Ogro ni la princesa cautiva).

Es una bella historia pero, como la danza, para espíritus pacientes y sensibles. Requiere de un lector que acepte el desafío de recorrer despacio ese cielo que son las tierras de Juan.

Las ilustraciones de Dufour se estampan con la misma delicadeza. Sombras y objetos que se van llenando de significaciones conforme avanzan los acordes musicales del texto.

Para niños mayores de 11, dice la contratapa, y yo concuerdo.

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