Leyendas, pero muy mías

Título: El gigante de Balvanera y otras leyendas urbanas

Autora: Sol Silvestre

Ilustrador:Luis Marcelo Morais

Editorial: La brujita de papel

Solo tapa

Como no puedo reseñarme a mí misma, les dejo un video en el que estoy leyendo la primera leyenda-prólogo del libro. Eso, y contarles que en estas versiones dejé las tripas. Que no voy aceptar que nadie pero nadie me diga que fui “versionista” y no una autora. Es cierto, casi todas las leyendas de este libro (todas excepto la del video) son historias conocidas, recogidas del boca en boca, de otros libros o de la web; pero siempre tienen mi impronta. Una vuelta de tuerca personal que, para bien o para mal, las vuelven mías. Gracias a la Brujita de papel, por confiar en mí. Y a Luis Marcelo Morais, por sus ilustraciones maravillosas.

¡Y GRACIAS, MARIANELA, POR ACOMPAÑARME EN LA PRESENTACIÓN Y EN LA LECTURA!

En mi salsa

Título: Cartas y cuentos con historia

Autora: Mabel Pagano

Editorial: Comunicarte

552845c0

Cuando estaba cursando mi cuarto año en la universidad, tuve una crisis existencial. Me había dado cuenta de que la carrera de Letras no era lo que yo pensaba. Yo quería escribir, y no me estaban preparando para eso. Me hacían leer un montón, claro; pero yo ya leía un montón antes de empezar la carrera… Entonces me picó el bichito de la Historia; porque si había algo que me fascinaba en un relato eran los modos de construcción del mundo posible. ¿Cómo hacía un escritor para retrotraerse a un lugar y a un tiempo lejanos y describirlo de tal manera que pareciera que él mismo había estado ahí; que él mismo había vivido en esos días?

Entonces fotocopié el plan de estudios (no, no eran tiempos de internet) y me pasé un par de días pensando si me convenía empezar otra carrera (no me planteé dejar Letras, porque lo disfrutaba, pero sí empezar a estudiar paralelamente Historia) o mejor esperaba a recibirme.

Lo único que llegué a hacer fue cursar Antropología en el CBC (las otras cinco materias ya las tenía aprobadas por el plan curricular de Letras) y, la verdad, aunque finalmente nunca empecé Historia (nació mi primer hijo y las prioridades tuvieron que reacomodarse) me recuerdo cursando con alegría y leyendo el material con devoción. Desde entonces soy estudiante autodidacta, me gusta cada tanto leer algún texto académico de otros terrenos disciplinares (no solo Historia; también Antropología o Filosofía o Artes) y me encanta especialmente embarcarme en alguna lectura literaria que tenga algún contexto más complejo que la pura ficción. Más

Que comience el vals

Título: Juan de este mundo

Autora: Marisa Pérez Alonso

Ilustrador: Sebastian Dufour

1° premio_Juan de este mundo_Marisa Perez Alonso

Esta obra de Pérez Alonso apuesta por lo distinto. Su prosa poética –desde el inicio al fin– hace que el ritmo fluya despacio. La historia se despliega como un vals, donde los personajes interactúan casi sin la necesidad de entablar diálogos.  Es tan visual que no sería difícil adaptarla al cine mudo. Llena de recursos retóricos –aunque mayormente muy simples para que puedan entender los chicos– la historia va transcurriendo en cámara lenta. Repeticiones, anáforas, paralelismos, sinécdoques, metonimias, metáforas, preguntas retóricas se van entramando hasta montar un cuento melancólico, como suelen ser los de inmigrantes.

Juan de este mundo tiene muchos nombres. A veces es Corto y Bien Educado. O Considerado, Impaciente y Misterioso. Solitario, Famélico, Puro Asombro. Puede estar Desconcertado, Pobre, Encadenado pero finalmente  conseguirá ser Feliz. Juan Juntamilagros. Juan es Andariego. Juan es Optimista y Soñador. Y así es la historia de su vida, como un relato onírico: con dejos surrealistas y el eco de los cuentos de hadas (no faltará el Ogro ni la princesa cautiva).

Es una bella historia pero, como la danza, para espíritus pacientes y sensibles. Requiere de un lector que acepte el desafío de recorrer despacio ese cielo que son las tierras de Juan.

Las ilustraciones de Dufour se estampan con la misma delicadeza. Sombras y objetos que se van llenando de significaciones conforme avanzan los acordes musicales del texto.

Para niños mayores de 11, dice la contratapa, y yo concuerdo.

A %d blogueros les gusta esto: