Cuentos para jugar

Título: El afinador de mosquitos

Autora: Valeria Dávila

Ilustradora: Melina Canale

Esta antología de cinco cuentos obtuvo el Segundo Premio en el Concurso Sigmar de Literatura Infantil 2011. Tuve la suerte de conocer a Valeria Dávila, una joven periodista y maestra que supo cómo hacerse camino al andar en esto de escribir cuentos para chicos.

Nos sentamos una al lado de la otra el día de la premiación (a mí me habían dado una Mención por Héroes modernos) y enseguida nos pusimos a charlar de cualquier cosa. Valeria es sencilla, simpática, encantadora (¡parece una maestra!) y en cuanto agarró el micrófono nos eclipsó: al contrario de lo que me pasa a mí, que me llevo mejor con el discurso escrito a pesar de haber estudiado teatro por 8 años, a ella se la veía cómoda y tranquila en su rol de oradora. Recuerdo lo que dijo como si no hubiera transcurrido todo un año desde aquel día.

Habló de lo maravilloso que era saber que iba a ser leída por tantos niños en diferentes puntos del país, de sus letras llegando tal vez a alguna escuelita del Interior para traspasar los límites del libro y “vivir” (creo recordarla enfatizando esta palabra como si ninguna otra se ajustara a la idea que ella estaba queriendo transmitir) por un ratito en la intimidad del aula.

No pude evitar, mientras iba avanzando en la lectura, recordar todo esto. En cómo estaría sentada la maestra en el aula (¿tal vez apoyada en el escritorio?) mientras iniciaba la lectura en voz alta. Me imaginaba una ventana enorme, llena de luz, y una música tenue de fondo. El grupo de los chicos, expectante, silencioso y atento a las letras de Valeria que inundarían el aula.

“El afinador de mosquitos” es un cuento delicioso. Con un protagonista hilarante, el Profesor Evaristo Gomez, que no tolera nada en el mundo que esté desafinando. La historia es original y  divertida y ─para colmo de aciertos─ está muy bien contada.

En “Rolando René y el rescate de las pantuflas malolientes” Valeria juega con la inversión de roles. Un auténtico cuento de hadas cuyo protagonista es un dragón que, (¿lógicamente?) se queda con el amor de la princesa. No falta la madrastra malvada que termina enamorándose de un príncipe con pocas luces, por lo que todos terminan muy felices sin comer perdices.

“El señor marciano” es un vecino como cualquier otro. Salvo por el hecho de que, claro, es extraterrestre. La voz que narra es de lo más simpática; y las situaciones que se plantean, ocurrentes y divertidas.

“La familia de Pablito” es un chiste extendido. El papá de Pablito es tan pero tan alto que tuvieron que hacer un agujero en el techo de su casa. Tan pero tan alto que hay que llamar a una grúa si uno quiere darle un beso. Y Pablito también tiene una mamá que es tan pero tan baja…Y un tío que es tan pero tan peludo…Y una abuela tan pero tan ágil. Este cuento me parece un ejercicio bellísimo para incentivar la creatividad de los chicos. Vuelvo a imaginarme la escena del principio, la maestra leyendo en voz alta en el aula, y a los chicos interrumpiendo a cada rato para contar sus versiones de “es tan pero tan”… No hay duda de que, juntos, podrían imaginar más integrantes en la familia tan peculiar de Pablito.

El último relato, “El almacén de sueños”, es de lo mejor. ¿Qué no daría yo por tener un almacén así cerca de casa, para poder comprar mis sueños a medida? Claro que después de ver lo que puede ocurrir cuando uno planifica demasiado, casi es mejor aceptar que la suerte es loca; lo que toca, toca.

Lo que más me gusta de Valeria Dávila es su facilidad para crear historias simples pero súper imaginativas. Oraciones cortas e ingeniosas. Será porque yo siento que  a mí me cuesta escribir para los más chiquitos (me van mejor las historias para mega lectores, creo yo). Valeria Dávila parece dar con ese tono exacto que a mí me cuesta tanto conseguir: historias inteligentes, creativas, llenas de magia, contadas con vuelo poético pero despojadas de cualquier ornamento innecesario que pueda interponerse entre el pequeño lector y el libro que tiene entre sus manos.

Tanto es así que aunque el libro está indicado para nivel “lector” (¿será de 7 u 8 años en adelante?) yo lo recomiendo también para más chiquitos. Siempre y cuando tengan alguien que les lea, claro.

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4 comentarios (+¿añadir los tuyos?)

  1. aranza beecher
    May 06, 2012 @ 22:25:34

    bueno el libro

    Responder

  2. María Mercedes Córdoba
    Nov 22, 2012 @ 23:27:56

    ¿Nos invitan a leerlo o escucharlo online?
    Muy buen título.

    Responder

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