¡Justo un 11 de septiembre!

Título: El taller de escritura creativa (en la escuela, la biblioteca, el club)

Autoras: María Teresa Andruetto y Lilia Lardone

Editorial: Comunicarte

Colección: ” Pedagogía y didáctica”

Siempre me gustó estudiar. Y en el sentido más etimológico del término: studere, en latín, significa esforzarse, poner celo y empeño en algo. Así, estudiar nos mantiene siempre en movimiento, en plena búsqueda. Y la búsqueda del saber, por suerte, nunca se acaba. Siempre hay más por estudiar, por aprender.

Mi formación es en Letras. Soy profesora y Licenciada en Letras. Coordino talleres de lectura y escritura en la Universidad de Buenos Aires y en mi casa. Mi vida profesional es eso: lectura- escritura. Coordinar- enseñar. Leer- escribir. Aprender leyendo, escribiendo, enseñando. Cuando recibí el envío de la Editorial Comunicarte y vi este libro me emocioné. De verdad me emocioné. Porque es un libro que habla sobre mi trabajo.  Y no es que me sienta insegura en mi trabajo; hace un tiempo que no me quedo quieta: congresos, publicaciones, equipos de investigación.  Quiero decir, hasta me animaría a escribir un libro como este.  Pero por suerte los libros sobre escritura creativa son en algún sentido inagotables, diversos e irrepetibles. Difícil que se repitan, en tanto no se repiten las experiencias que los suscitan: siempre hay algo más para aprender. Y mucho más con maestras — ¡qué justito decir esto un 11 de septiembre!– como Lardone y Andruetto.

En el comienzo del libro me encuentro con una reflexión que me toca de cerca. La Literatura infantil que no debe, no tiene por qué subestimarse. Y digo que me toca de cerca porque trabajo en el ámbito universitario. En la vida académica es muy fácil toparte con colegas tan brillantes como prejuiciosos (algunos no tan brillantes, pero siempre prejuiciosos). Me ha pasado, de verdad, que me feliciten con sonrisa de emoticón –de dientes apretados; hipócrita, fríamente– por mi último “librito”. Porque en esos ámbitos los míos no son libros, son libritos. Y no es por mí, no es nada personal y lo sé bien, porque hay nombres grandes en la LIJ (no nombres chiquitos como el mío), de autores reconocídísimos y geniales, que también son “niguneados” en el ámbito académico.  Cómo duele eso. Porque una cosa es que me subestimen como autora (hasta ahí vaya y pase) ¡¿Pero como lectora?! Por eso me encanta la analogía que usa Lardone para reivindicar el maravilloso mundo LIJ;  porque gracias a esa analogía entiendo mejor qué pasa con muchos de mis colegas: solo ven la cáscara. “Y la cáscara es eso: una cubierta que oculta los verdaderos jugos, las babazas, almíbares, asperezas y caldillos. Porque es adentro del fruto donde están los amargores y dulzores que, en variedad de matices, despiertan los sentidos, inducen el goce, enseñan infinitos caminos con el sabor inigualable de los descubrimientos” (pág. 15). Muchos de mis colegas, está claro, jamás probaron el fruto. ¡Pobres, ellos!

Otro de los problemas con la Literatura infantil es que hay mucha. Y no es que sea un problema en sí mismo (decía mi abuela, mejor que sobre y no que falte) sino que esto genera un problema mayor: ¿cómo elegir?  Y entonces es cuando los que participamos del circuito del libro (escritores, editores, críticos, libreros, también los docentes y los que coordinamos talleres de lectura y escritura para chicos) cobramos mayor protagonismo: ¿cómo ayudarlos a elegir?  Este libro, por suerte, nos tira algunas ideas.

Y más pasamos las páginas y más nos metemos en la especificidad del taller de escritura. El tiempo, el espacio, el clima, los participantes. Las autoras van desgranando, uno a uno, los distintos elementos que en conjunto convierten la dinámica del encuentro en un proceso creativo y de absoluta libertad. De ahí la importancia de escribir en la escuela. Un espacio que, en palabras de Andruetto, “ha inclinado la balanza sobre lo cognitivo y lo normativo (…). Si la escuela ha sido, con lo bueno y lo malo que eso acarrea, un lugar de homogeneización, el taller basaría sus estrategias en la ruptura de ese diseño homegeneizador y dejaría entrar la heterogeneidad, partiendo de la base del placer”. (Pág. 34, 35)

Lo que sigue es un acervo valiosísimo para cualquier coordinador de un taller de escritura (¡gracias, autoras!): una batería de ejercicios posibles, dinámicos, lúdicos y motivadores. Algunos son reformulaciones de bellísimas consignas sugeridas por grandes creativos de allá lejos (como Gianni Rodari) o de acá cerca (como Maite Alvarado), otras se parecerán a  muchas que hemos probado –creímos– por nuestro propio ingenio (¿quién no se sintió importante por “inventar” una consigna para enterarse luego de que a otro se le había ocurrido mucho tiempo antes?) y tantas otras serán hallazgos valiosísimos que podrán darnos letra para trabajar en  futuros encuentros. Por supuesto, no desaproveché la oportunidad. De una consigna que surgió a partir de “mezclar”  dos sugerencias de las autoras (“El banquete” y “Reciclado”) logré una clase lindísima no hace mucho, en la que se generaron textos tan divertidos  como este.

La postdata, sencillamente un lujo. No siempre es posible contar con un largo listado de lecturas sugeridas por dos especialistas como Andruetto- Lardone. Y las 12 páginas (¡12 páginas!) de bibliografía consultada, un plus para este plus.

Querida Lilia, querida María Teresa: ¡muy pero muy feliz día, y muchas gracias por dejarme seguir aprendiendo!

Un libro que recomiendo para docentes,  lectores y estudiantes eternos, como yo.

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3 comentarios (+¿añadir los tuyos?)

  1. María Teresa Andruetto
    Sep 20, 2011 @ 23:44:23

    Querida Quijotina,
    recien llego de viaje, recien leo la preciosa reseña. Un abrazo!
    MTeresa

    Responder

  2. Lilia Lardone
    Nov 07, 2011 @ 14:01:09

    Querida y entusiasta Sol, ¡cómo agradecer tu comentario! Me llenó de alegría justamente porque viene de alguien como vos, que conoce de cerca los engranajes del taller… Te felicito por sostener este valioso espacio.
    Cariños
    Lilia

    Responder

    • solsilvestre
      Nov 07, 2011 @ 14:58:09

      Lilia, María Teresa: sostengo este espacio con muchas ganas (aunque a veces no tanto tiempo) gracias a autoras como ustedes que me “dan letra”. Infinitas gracias por los comentarios.

      Responder

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